28 DE ENERO


LA LIBRERIA DE LOS FINALES FELICES
 Katarina Bivald
2014

“Siempre hay una persona para cada libro. Y un libro para cada persona”.
Esta premisa era algo que Sara siempre tuvo presente y al final de esta historia supo que era totalmente cierta. Vio su vida pasar tranquilamente refugiada en un mundo de libros, parapetada tras el mostrador de una libreria. Durante mas de dos años mantiene correspondencia con Amy,  una anciana apasionada por los libros de un lejano pueblo de Iowa.  Siempre hay un dia en nuestras vidas que marca un punto de inflexión y el de Sara fue el dia que perdió su trabajo. El dia que tuvo que salir de su "zona de confort" y decidió conocer a Amy.
Cuando llegó a Broken Whell se encontró con que Amy había fallecido. No llegó a conocer en persona a su amiga epistolar pero se dió cuenta de que conocia a los habitantes aquel pequeño lugar. Amy le había hablado de ellos en sus cartas y lo hizo bien porque Sara supo reconocerlos. Supo reconocer a Sara que en realidad era como un espejo donde mirarse, no solo coincidian en el nombre. También a Tom y su sonrisa, y al pobre George. A la insegura Caroline y a Josh y su amor sin prejuicios. 
Amy dejó una casona llena de libros con los que Sara monta una libreria en aquel pequeño y olvidado lugar de Iowa, castigado por la crisis. El pueblo la acoge con afecto. Era su forma de homenajear a Amy. Este lugar perdido de Iowa y sus gentes hicieron que Sara  descubriero que eso de que siempre hay una persona para cada libro y un libro para cada persona era cierto.

Es un libro tranquilo que evoca valores como la amistad, el amor y la literatura como facetas de la vida. A lo largo de esta historia hay alusiones y referencias a obras literarias y autores que, a los amantes de los libros, nos enriquecen. Hay un mensaje claro en este libro y es que, aunque destaca la importancia que pueda tener la literatura en nuestras vidas existe una realidad que hay que vivir. 

Un libro tranquilo para momentos tranquilos en los que necesitemos reconciliarnos con el mundo, que haberlos haylos. 

Google books nos ofece la posibilidad de leer algunas de sus páginas.
Inserto la edición en castellano y en la valenciano. 








La memoria de este 28 de enero viene cargadita. Varias velas y varias flores. Velas para José Martí (1853) poeta cubano y para Ismail Kadaré (1936) que me deleitó con su "Palacio de los sueños". Las flores eternas son para Don Vicente Blasco Ibañez (1928). Este año comparte protagonismo con Miguel Hernández ya que 2017 es oficialmente su año. En el caso de Don Vicente se celebra el 150 aniversario de su nacimiento (29 de enero de 1867) por lo que si hoy le ponemos flores en su tumba del cementerio civil de Valencia. En su lápida reza

“Quiero descansar en el más modesto cementerio valenciano. Junto al Mare Nostrum que llenó de ideal mi espíritu, quiero que mi cuerpo se confunda con esta tierra de Valencia que es el amor de todos mis amores”.

mañana encenderemos su vela de la tarta. También hay flores para Astrid Lindgren (2002), "madre" de Pipi Calzaslargas. 



“Tenemos dos fuerzas que nos ayudan a vivir: el olvido y la esperanza.”
Vicente Blasco Ibañez















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