3 DE ABRIL


El niño que quería construir su mundo
Keith Stuart 
Trad: María del Puerto Barruetabeña Diez 
2017

A Sam, un niño de ocho años con trastorno del espectro autista, le conoceremos a través de los ojos de Alex, quien hasta el momento en que su esposa le echa de casa, se había negado prácticamente a asumir sus responsabilidades como padre. Para él, éstas se basaban únicamente en trabajar y llevar dinero a casa. El problema vino cuando empezó a refugiarse en el trabajo para no enfrentarse a su hijo. Y se estaba perdiendo su infancia. Su propio hijo empezó a ser para él un gran desconocido. Y todo por su incapacidad para comunicarse con él, por no saber como enfrentarse a sus reacciones, a su conducta. Había dejado sola a su esposa, Jody, en la tarea de educar a su hijo. Hasta que ésta dijo "basta". 
Y cuando Jody le pone entre la espada y la pared, no tendrá más remedio que empezar a comportarse como un padre. Le costará. Porque sus miedos no se van de un día a otro. Pero encontrará en un juego, el minecraft, una gran ayuda. A través de él y compartiendo horas de juego con su hijo, empezará a conocerle. Y se dará cuenta de que Sam también tiene ambiciones. Que es consciente de sus limitaciones, pero esto no le impide tener también sueños. Y además, es capaz de grandes cosas. Y es entonces cuando Alex se da cuenta de todo el tiempo que ha perdido.

"Creo que es el discurso más largo que le le oído pronunciar. Nada de tartamudeos, ni interrupciones. Intento no mostrar ningún tipo de reacción, pero me parece revelador. Y esa es otra de las cosas raras que tiene el autismo: es siempre una montaña rusa de altibajos que te pone el estómago en la garganta. Un minuto se lanza contra mí de forma agresiva en el salón y al siguiente me habla con la mayor elocuencia que le he visto en la vida. Casa nunca hay término medio: es la paternidad con el volumen a tope. La paternidad a la enésima potencia."

Basado en parte en la propia vida del autor, éste ha sabido crear una historia absolutamente creíble, auténtica, muy real. Una historia con la que conectas desde la primera línea y que te mantiene totalmente enganchada hasta el final. Un final que cuando llega te entristece, porque no quieres despedirte de ninguno de sus personajes. Sin duda, este libro va a estar entre mis mejores lecturas del año.

Es increíble lo fácil que ha sido pasar por alto eso entre todo lo que estaba pasando: la lucha con el autismo, las batallas diarias por el colegio, la comida o la ropa. Es una persona y quiere cosas, quiere entender su lugar en el mundo. Y lo que yo debería hacer es ayudarle. Sam no es solo algo que me ha pasado a mí.

(Reseña copiada integramente del blog "Mis lecturas y mas cositas". )
 


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