20 DE JULIO


CRISTAL
Sam Savage
2012

"Soy de mucho pensar. A Clarence le encantaba decírmelo cuando le ponía objeciones a alguna de las pamplinas que largaba, especialmente cuando ya le había tumbado unas cuantas. No voy a entrar en eso ahora, ni en cuánto bebía ni en sus pamplinas, ya que en este momento no estoy pensando en Clarence mas allá de lo que no puedo evitar si quiero al menos mencionarlo -no se puede hablar de alguien sin pensar en ese alguien en tal sentido-.
En lo que verdaderamente estaba pensando era en viajar......."

A raíz del encargo que una editorial hace a Edna para que escriba un prólogo para la reedición de una novela de su marido fallecido, Clarence, nuestra protagonista inicia un recorrido sobre su vida, presente y pasada. A base de “darle a la tecla”, Edna se lía y empieza a escribir la historia de su vida, sobre su infancia, su matrimonio, la soledad y su incapacidad para salir de ella, el trabajo, los vecinos… todo ello de una forma muy desordenada y con cierto toque de humor. Escribe lo que se le va ocurriendo y divaga entre unos temas y otros, perdiéndose en el tiempo.

He ahí la fragilidad de una vida vivida en soledad convertida, por arte de Sam Savage, en experiencia artística y manifestación literaria. Cuando todo tú dependes de un frágil hilo de experiencia y de vida, todo lo demás es melancolía y tristeza –puede que incluso ansiedad o desesperanza. 

El matrimonio de Edna con Clarence, y en especial la profesión y el temperamento de éste, han frustrado el deseo de Edna por escribir. De hecho, la actitud de su marido hacia ella ha deshecho en parte esos deseos. Su éxito editorial y su arrogancia le devolvían, junto con los escritos que le entregaba para conocer su opinión, un directo menosprecio que, poco a poco, ha ido haciendo de menos su propia confianza; derruyendo su esperanza de poder también ella comunicarse con los demás a través de su escritura. Ahora que se dirige ante nosotros y nos comunica sus sentimientos a través de sus escritos nos enfrentamos ante un dilema que Edna, en todo momento, nos deja colgando y nunca resuelve. ¿Estamos ante un acto de redención y resarcimiento de Edna sobre su marido, o ante un inocente regreso a las viejas y contenidas aficiones de antaño? Edna se nos muestra ¿vengativa o bondadosa? 

Un dilema maravillosa e inteligentemente planteado que solo la lectura, y a través de ella cada uno de nosotros, podremos resolver de manera nunca definitiva –pues a pesar de nuestra opinión serán posibles otras lecturas. Para resolver este dilema principal la vida de Edna nos entrega también otras muchas postales secundarias que, a modo de piezas de puzle, nos completan la historia de su vida y los matices de su personalidad. Una infancia desestructurada en una familia acomodada pero que, con más recuerdos de sus distintas niñeras que de su padre o de su madre, nos muestra una educación inestable, carente de puntos de anclaje, de valores o de certezas con los que poder enfrentarse a la vida. Edna ha sido una joven cuya existencia ha transcurrido dejándose llevar, flotando en aguas turbulentas como fórmula para superar los escollos que se ha ido encontrando. 

De esta forma, con un pasado sin peso ni levedad, sin estela significativa tras tanta navegación, nos encontramos con una escritura vitalista, apegada a los pequeños detalles, escenas y anécdotas.




No hay comentarios:

Publicar un comentario