28 DE OCTUBRE


EL SOPLADOR DE SUEÑOS
Bernard Villiot
Ilustrado por Thibault Prugne


"Al norte de Venecia, en plena laguna, se alzaba la isla de Murano.
Sus espléndidos palacios, demasiados para poder contarlos, 
estaban rodeados de jardines por los que la alta sociedad
del lugar solía pasear entre deliciosos aromas a naranjo
y jazmín. La gente venía del mundo entero para visitar las famosas tiendas de vidrio de la isla."


Zorzi Ballari es aprendiz de soplador de vidrio hasta que un día tiene un accidente y su jefe le echa por que si no podia sostenerse sobre sus pies no sería capaz de soplar el vidrio. Tanta era la ilusión
por aprender ese oficio que se cuela en los talleres por las noches hasta que es capaz de soplar y crear vidrios espectaculares, tanto que invocan sueños. El primero en recibir su sueño de vidrio es Giacomo, un niño que vaga por Murano (la ciudad cercana a Venecia en la que se desarrolla la historia), que pronto corre la voz por lo que otros niños quieren también recibir sueños de diferentes colores en forma de vidrio. Zorzi se esconde para que no le vean pero lanza sueños a cambio de una moneda desde un punto cercano a la ventana de cada niño, y como ya no se compran otros vidrios sino los sueños de Zorzi, los vidrieros de Murano deciden encontrarlo y
darle una lección. Interrogan a Giacomo y le acaban encerrando. Cuando el niño les dice que el enigmático vidriero cojea como un bailarín, los vidrieros ya saben que se refiere a Zorzi. Le acaban atrapando antes de entrar por la noche a uno de los talleres y le encierran junto a Giacomo.
Pero Murano está triste por no poder recurrir a Zorzi para soplar sueños y los propios hijos de los otros vidrieros lo reclaman. Llegan a un acuerdo con Zorzi y solo soplará sueños, ningún otro objeto de vidrio; y eso hace, junto con su aprendiz Giacomo no deja de soplar sueños…

Los rojizos atardeceres, la luz de los cielos azules y las brumas de la laguna veneciana están presentes en las ilustraciones a las que se une un texto cargado de lirismo que nos acerca a un mundo mágico donde los sueños pueden ser realidad y las personas felices. 
Cuanta falta nos hace un soplador de sueños por estos lares. 




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