EL PRÍNCIPE QUE LO APRENDIÓ TODO EN LOS LIBROS
Jacinto Benavente
Ilustrado por Zuzanna Celej
"El rey
No llores más. La felicidad de nuestro reino exige el sacrificio. El Príncipe sabe todo lo que pueden enseñar los libros y los maestros; pero es preciso que conozca el mundo.
La reina
¿Crees que vale la pena conocerlo? ¡Bueno está el mundo! ¡Exponer a sus riesgos y maldades al hijo mío; tan hermoso, tan inocente…!"
En esta pieza teatral del nobel español el Príncipe es un soñador que ha leído muchos cuentos de hadas y que cree en los sueños; por eso, su padre, el Rey, lo envía, con su preceptor y un sirviente, a conocer el mundo y a que se dé cuenta de que “no todo está en los libros”. En este viaje iniciático, el Príncipe se encuentra con otros personajes que interpreta al estilo de los cuentos de hadas, así piensa que la Vieja es un hada encantada y que el rico es un ogro de verdad y no se equivoca demasiado, porque la Vieja lo salva de morir a manos de unos ladrones y el rico se ha convertido en tal a costa de extorsionar a las pobres gentes. El Príncipe, en este periplo, además, encuentra el amor, en la hija segunda de otro rey, que está deseando casar a sus tres hijas, las cuales son algo excéntricas; pero, de todas ellas, la segunda –y no la pequeña como ocurre en los cuentos- es la que tiene mejor corazón. El Príncipe demuestra ser un muchacho de fortaleza, de buen ánimo y de alma transparente que ve recompensados sus sueños y que cuando su padre, el Rey, al final de la pieza le pregunta si ya está desengañado y si ha aprendido que “la vida no es un cuento de hadas”, le contesta. “No, al contrario. Vi realizados todos mis sueños, porque creía en ellos”. El Príncipe nos da una lección al afirmar que, para que los sueños se cumplan, hay que creer primero en ellos y que la imaginación y el mundo de la magia no han de estar reñidos con la vida cotidiana.
Os dejo una guia didáctica editada por la Junta de Andalucia.





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